Mesa 9: Unos planos que se quedan viejos

Vie, 07/05/2010 - 11:02pm

Administraciones, arquitectos y empresarios apuntan a la elaboración de un nuevo PGOU que cuente con el área metropolitana

Hay que poner nuevos andamios, acabar con la monotonía del ladrillo caravista de antaño, coser las zanjas que confrontan a la capital con los municipios que la rodean y dibujar un nuevo plano municipal que se adecue a las necesidades de la ciudad del futuro. En la mesa dedicada al urbanismo, dentro del foro Valladolid Avanza, se percibió el pasado jueves ansias de cambio, deseos de que la ciudad y su área metropolitana trepen en la clasificación. Ocupen, de una vez por todas, el lugar que le corresponde. 'Referente del noroeste', se dice últimamente en las grandes citas. No es la primera ocasión que en la sala de la hemeroteca del periódico decano se percibe que políticos, expertos y sociedad civil coinciden en que es la hora de dar un paso adelante. Reventada la burbuja inmobiliaria, ¿ha llegado el momento de un planeamiento más planeado ?

La capital no está sola
A por el área metropolitana

Es el director general de Urbanismo de la Junta quien pone sobre la mesa datos para la reflexión. Lejos de mantener la posición políticamente correcta que gastan en muchas ocasiones los responsables públicos con los que son de su mismo 'color', Ángel Marinero aporta cifras y recomendaciones fundadas. En 1988 el 88% de la población residía en la capital y el 12% en su alfoz. Veintidós años después, la proporción es del 75% para la ciudad y el 25% para los 23 pueblos de su entorno.

«Uno de cada cuatro vallisoletanos no vive en el término municipal de Valladolid, son cien mil personas que conforman la quinta ciudad de Castilla y León; hay que asumirlo como una realidad y no ignorarla». Marinero lanza desde el Gobierno regional un mensaje claro. Es hora de acabar con las «defensas numantinas del territorio». Es el momento de avanzar y «no plantearse las relaciones en términos de competencia y confrontación». Hay que sentarse y apostar por una verdadera estructura de área metropolitana coordinada, según defiende él y varios de los participantes en la mesa.

Javier Barbero, vicepresidente de la Cámara de Comercio, ya lo había apuntado en su intervención. «Hay que cohesionar esta masa urbana en temas como servicios, transporte público, movilidad, aparcamientos...», una idea que ronda desde hace años, pero que no termina de cuajar. Tensiones políticas impiden que el gran Valladolid se lo lleguen a creer.

Instrumento obsoleto
¿Hace falta un nuevo PGOU?

La concejala Cristina Vidal es la encargada de hacer una radiografía de la política urbanística del Ayuntamiento donde, asegura, se trabaja por un crecimiento urbano controlado. «En el plan de vivienda y suelo 2008-2011 hay una clara apuesta por potenciar la vivienda de protección, la rehabilitación de los barrios, el alquiler y la creación de nuevas zonas residenciales en las áreas homogéneas; el Ayuntamiento está actuando con prudencia, moderación y amplitud de miras», defiende. Estas grandes extensiones de terreno fuera de la rondas están planificadas para el largo plazo y quieren ser una oportunidad de vivienda asequible, además de compensar hacia el noreste el hasta ahora imparable crecimiento de la capital en dirección sur.

El arquitecto Juan Luis de las Rivas hace la primera acotación a una conclusión que se madurará después en el foro. «Valladolid carece de un proyecto de conjunto», sentencia. «Cuando les pregunto a mis alumnos su opinión de la ciudad, lo primero que te dicen es que es cómoda, vivible, pero seguidamente aseguran que le falta personalidad, que no tiene una imagen clara, ni símbolos que la identifiquen», relata. De las Rivas añade que el urbanismo «no trabaja solo» y que necesita «de un liderazgo social» en el que participen todos los actores, desde los vecinos a la actividad económica sin descuidar aspectos medioambientales, entre otros. A su juicio, el plan Rogers, la gran esperanza de futuro, «no tiene cualidad de gran proyecto, lo vemos necesario, pero no conmueve, ni ilusiona». «Hace falta un horizonte común más ambicioso -recalca- donde haya mayor concordia urbanística». «Lo que más apena es su conflictividad, el urbanismo no puede dirimirse constantemente en los tribunales, hay que crear consensos y no batallas», argumenta.

Los empresarios comparten esta filosofía del todos a una. Gregorio Alarcia, representante de la CVE, es el primero en apuntar que «hace falta un nuevo Plan General de Ordenación Urbana». «Hay que definir un modelo entre todos y poder llegar a un acuerdo tras un debate público sin manipulaciones ni demagogias baratas, quizá con un laboratorio de ideas compuesto por órganos asesores y con participación ciudadana», señala este arquitecto, quien recuerda que desde 1996 -fecha que él aporta para el documento de planeamiento ahora vigente en la capital- la concepción del urbanismo ha cambiado bastante.

Dos intervenciones más tarde, el director de Urbanismo de la Junta, Ángel Marinero, le corrige. El Plan General de Valladolid data de 1988 y, según sus datos, ha registrado 131 modificaciones puntuales. El representante del Ejecutivo autonómico abre una línea de peso, principalmente por la responsabilidad que ostenta en el Gobierno de la comunidad. Recuerda las fechas de los PGOU de otras ciudades de la región: Burgos (2000), Ávila (2005), León (2004), Salamanca (2006) y Palencia (2009). Incluso algunas de ellas ya lo están revisando, matiza. «Es necesario un proyecto integrador, no seguir una estrategia de cambios puntuales», recomienda. Ahí queda eso. La concejala Cristina Vidal no se pronuncia sobre el asunto.

Quizá sea el momento idóneo para afontarlo. Con los sectores de la construcción e inmobiliario compartiendo UVI, una nueva planificación tendría sentido ahora que se mueve poco y el plan Rogers aún sólo se ve en los planos. Alarcia aboga por una integración de usos ordenada. «Hay que lograr casar los intereses legítimos de los propietarios de suelo con una visión de ciudad en su conjunto», destacan en la mesa.

El modelo de ciudad
Compacta y coordinada

Ideas de ciudad no faltan en el debate. Gregorio Alarcia, fiel a la organización que representa y que constantemente aporta sugerencias, relata algunas: recuperación del centro histórico para evitar la huida de población a la periferia; una buena red de aparcamientos, por qué no en edificios en altura, que permita liberar de coches el casco urbano; un gran polígono industrial en los terrenos de Navabuena -5.129 hectáreas en el entorno de la prisión Villanubla-,  muy cerca del aeropuerto y junto a la carretera Valladolid-León...

Barbero, por su parte, apunta otra clave. «Siempre se dice eso de 'aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid' y luego te das cuenta que el río no está integrado en la ciudad, hace falta un plan para lograrlo», propone. Juan Luis de las Rivas va más allá al asegurar que el verdadero pulmón verde de la capital es el Pisuerga. «Ciudades como Vitoria han apostado por una red de parques municipales conectados entre sí. Aquí no hay una visión de conjunto cuando tenemos no sólo este gran río, sino el Esgueva, el Duero o el Canal de Castilla...», dice este experto. En este punto tercia el director general de Urbanismo. Siendo importantes parques y ríos, a su juicio, el futuro pasa por asegurar los sectores productivos porque si no hay suelo industrial «las empresas se van a Eslovaquia», dice Marinero.

Un foro más, este asunto sale a la palestra como prioritario. Hace falta más y a un precio asequible para lograr la instalación de nuevos negocios que generen empleo. Barbero apunta, incluso, la posibilidad de cesiones gratuitas de terrenos para la actividad económica, que luego vuelvan a su titular.

En todo el debate pesa una idea. Ausencia de visión global. También en la movilidad. «Parece que el Ayuntamiento era alérgico al tranvía y ya no lo es tanto», celebra Juan Luis de las Rivas, quien vuelve a destacar las discrepancias que se generan por una falta de planificación consensuada. «Unos quieren aparcamientos y otros los aborrecen», recuerda, para reclamar al Ayuntamiento que lidere un plan de movilidad que no se quede únicamente en papel.

La rehabilitación urbana
Alternativa a la nueva vivienda

Mientras la actividad constructiva sigue sin dar síntomas de recuperación -el 'stock' de vivienda nueva  alcanza los 2.500 pisos en la capital y las licencias para nueva edificación son casi testimoniales (en marzo no se dio ni una)-, la rehabilitación de barrios consolidados se plantea como una alternativa para crear empleo. La concejala Cristina Vidal recuerda la importante apuesta que el Ayuntamiento ha realizado en este sentido. Tras la finalización del Área de Rehabilitación Integral de Platerías-Catedral, La Rondilla ha culminado ya la primera fase de recuperación de 526 viviendas en los barrios del 18 de julio y XXV Años de Paz, que presentaban graves patologías constructivas. Además, ya se ha iniciado la tramitación para la demolición y posterior reconstrucción del polígono de viviendas del 29 de Octubre, en Pajarillos.

«Es una apuesta clara por favorecer la ciudad compacta», dice Vidal, dispuesta a seguir en esta línea siempre que el Consistorio cuente con el respaldo económico de otras administraciones. No obstante, y ya en el debate, recuerda que mientras la actividad en construcción de vivienda nueva emplea a trabajadores de 72 oficios diferentes, en la rehabilitación sólo intervienen de 30 ramas profesionales.

Por ello, el Ayuntamiento tampoco quiere dejar de lado la nueva vivienda, en especial la protegida, y para ello se ha planificado el desarrollo de las áreas homogéneas, suelo, la mayor parte de él fuera de las rondas, con capacidad para 100.000 casas. En estos nuevas zonas los servicios serán fundamentales y, entre ellos, destacan los de abastecimiento, saneamiento y depuración de las aguas.

El representante de Agualid, José Antonio del Rey, destaca el papel primordial del adjudicatario del servicio para poder planificar de manera eficiente las nuevas necesidades, donde es imprescindible el respeto por el medio ambiente y el consumo racional. «Ya se trabaja en la colocación de tanques de tormentas para evitar colapsos en la red, así como en sistemas que permitan utilizar agua de lluvia para el baldeo y riego de estos nuevos barrios», avanza el responsable de Agualid, quien recalca la importancia de mantener las inversiones en las estaciones de abastecimiento y depuración con el objetivo de llegar a toda la población presente y futura que pueda acoger la ciudad.

La provincia, en cabeza
El desarrollo de los pueblos

El conjunto de los participantes en el foro Valladolid Avanza da por hecho que, a día de hoy, la partida de futuro se dirime en Valladolid capital y los 23 municipios que forman su área de influencia.

Ahí está el reto para colocar a este conjunto urbano en una posición de liderazgo en España y especialmente como nudo del noroeste. Sin embargo, y según destaca Luis Minguela, responsable de Acción Territorial de la Diputación, la situación del resto de municipios que conforman la provincia respecto al urbanismo es buena, ya que sólo un 14% no cuenta con algún instrumento de ordenación y tiene que regirse por las directrices de la institución provincial.
A pesar de que las competencias de esta Administración en la materia son escasas, la Diputación de Valladolid cuenta con órganos de asesoramiento y apoyo para los municipios que lo soliciten.

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